cuando nos despertamos todavía estaban allí

De Caleao a Oviedo por la cuenca del Nalón, carretera esta vez. La jalonan los pozos mineros cerrados -el primero de esta serie, con su estrella de Navidad impertérrita en lo más alto, es impresionante-, las pintadas obreras y el verde, siempre el verde. Impactante cuesta abajo salvo para sortear el tramo Langreo-Mieres, en el que hay que subir un pequeño puerto.
Esta vez jugué con el blanco y negro, por motivos evidentes.
Las dos últimas, ya en Oviedo, con la torre de su catedral desde abajo. Y las anteriores, del ferrocarril de vía estrecha de Mieres.
Con todo esto, es decir, los dinosaurios y Monterroso.















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