Me
gustaban más los billetes antiguos, los que no iban por zonas. Pero eso no
significa que estos me disgusten. Me gustan sus colores y sus números en el envés.
La de la semana pasada, jueves, me llevó a bajarme en la parada de Albatera -su cuarto
de baño, donde me cambié, es primoroso: amplio y limpio siempre-. De ahí
emprendí camino a Murcia, primero por la nacional y luego por la mota del río.
Voló la Zeus de nuevo.







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